Para un Sexo Anal sin sobresaltos
Estos consejos prácticos te harán disfrutar al máximo de la penetración anal, la cual es dolorosa únicamente cuando uno no está preparado, física ni psicológicamente. Normalmente, el esfínter anal (músculo situado en la extremidad del recto), se contrae siempre que es estimulado: la introducción del pene o de un dedo puede resultar desagradable. Si forzás a tu pareja, o si no prestás atención a los movimientos que hace, la penetración puede ser dolorosa e, incluso, acarrear lesiones.
Tener realmente ganas
La penetración por detrás sólo es fuente de placer cuando es deseada. Una persona tensa o con miedo no podrá relajar su ano, y cualquier intento de introducción provocará dolor. Sobre todo, no intentes forzar a tu pareja, el dolor puede ser muy fuerte y bloquear psicológicamente a la persona durante un largo tiempo. Para provocar el deseo, dos consejos: hablar de ello y desarrollar la sensibilidad. Al hablar se pueden disipar los temores frente a esta práctica desconocida y comprender lo que el otro siente para no correr el riesgo de forzarlo.
Desarrollar la sensibilidad permitirá a la mujer asociar la estimulación anal al placer sexual: durante una penetración tradicional, el hombre puede acariciarle delicadamente el ano con un dedo, sin llegar a introducirlo. Se trata de una región muy sensible, por lo que las caricias son, en general, agradables. Intentá asociar esta estimulación al orgasmo tradicional. Progresivamente, en los siguientes encuentros, el hombre intentará introducir la punta de su dedo, pero nada más, y justo cuando su compañera llegue al orgasmo. Ella pronto te pedirá más.
Lubricar bien
Al revés de lo que sucede con la vagina, el ano no está lubricado naturalmente, por más que la mujer se excite. Por lo tanto, es indispensable utilizar un lubricante que facilite la penetración, lo mejor es el
Analub, que tiene propiedades dilatadoras y anestésicas.
Preparación progresiva
El esfínter puede dilatarse ampliamente y aceptar, sin dolor alguno, objetos de cualquier tamaño, basta con tener paciencia e ir poco a poco.
Si la persona se queja, incluso después, es porque no ha logrado relajar su esfínter. La penetración puede prepararse con un
juguete sexual específico para estos menesteres, preferentemente liso y con un diámetro inferior al del pene.
El objeto se introduce fácilmente, ayudando a dilatar el esfínter sin dolor y progresivamente, resulta más eficaz que un dedo, que siempre es más agresivo.
Utilizá el juguete durante 5 o 10 minutos para que la dilatación sea completa, antes de pasar a la penetración con el pene. También se pueden utilizar consoladores, empezando por uno
mini.
La mujer al mando
Lo mejor es que la mujer controle la primera penetración: evitará cualquier dolor y se sentirá más relajada. Para comenzar, ella misma podrá introducirse el juguete sexual, a su ritmo. Cuando se encuentre a gusto, el hombre tomará el relevo. Durante la penetración, será ella quien dirigirá el pene de su compañero, moviéndose suavemente para introducirlo profundamente. Si la postura en la que estás no te permite muchos movimientos, dale instrucciones a tu compañero, que él deberá seguir al pie de la letra, antes de poder ser más activa...
Utilizar preservativos
Sin preservativos, las bacterias que habitan en el recto pueden causarte comezones en el pene e infecciones en la uretra. Si vos o tu pareja están infectados por el virus del SIDA, el riesgo de transmisión a través del ano es mayor que por medio de cualquier otra práctica sexual (penetración vaginal, sexo oral).
Los tejidos del ano y el recto son más fáciles de dañar, lo que facilita la transmisión del virus a la sangre. Se debe utilizar siempre un preservativo, que se cambiará antes de la penetración vaginal.
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