Técnicas de masturbación para Él
1) El método clásico
En general, el hombre se masturba sujetando con una mano el cuerpo del pene e imprimiendo un movimiento rítmico de vaivén, al mismo tiempo que acaricia el tronco de arriba a abajo. La mayoría estimula también el glande y el frenillo (bajo el glande, en la parte inferior). Algunos consiguen llegar al orgasmo frotando el glande cada vez más rápido. Para otros, con una sensibilidad extrema, esta maniobra puede ser dolorosa. El nivel de presión, la rapidez y la amplitud del movimiento varían de un individuo a otro.
Lo más importante es el ritmo: la regularidad crea la tensión sexual. También se puede acariciar, masajear o sujetar los testículos al mismo tiempo, o frotar el periné (zona situada entre los testículos y el ano). Presionar la base del tronco aumenta la sensibilidad y facilita la erección. Para cambiar, se acaricia suavemente con los dedos el pene y los testículos hasta tener una erección, luego se utilizan 2 o 3 dedos y el pulgar, en lugar de utilizar toda la mano, para efectuar el movimiento de vaivén.
Un poco más difícil: intentar mantener un dedo en el frenillo, deslizando los otros dedos y el pulgar por encima del pene, con un movimiento corto. Para estimular zonas diferentes, basta con efectuar el movimiento girando la muñeca y la palma del otro lado del pene.
El orgasmo
Se suele tardar entre 2 y 5 minutos en alcanzarlo. Aunque depende del estrés, el cansancio y la excitación. La mayoría acarician el pene (o frotan el glande) cada vez más rápido cuando sienten que va a llegar el orgasmo. Otros sujetan sus testículos o la base del tronco mientras están eyaculando. Si se desea retardar la eyaculación, se debe ir más despacio o detener el movimiento, y luego volver a empezar. La sensación de placer durará más y el orgasmo será, sin duda, más intenso (aunque, al contrario, puede resultar menos fuerte si se lo ha retardado durante demasiado tiempo). Cuando el hombre llega al orgasmo, ralentiza o detiene la estimulación. En ese momento, el pene y, sobre todo, el glande son extremadamente sensibles. El momento que sigue se denomina período refractario.
Para aumentar la excitación y el placer
Se puede masturbar en la cama, en el sofá, etc., pero también de pie o delante de un espejo: eso no quiere decir que uno sea narcisista y, en cambio, puede contribuir a aumentar la excitación. Los "auxiliares", revistas y películas pornográficas, no son precisamente muy "eróticas". Las fantasías sexuales son un estimulante mucho más eficaz. Algunos hombres se sientan incluso sobre sus manos antes de masturbarse. Así, las manos estarán medio dormidas y resulta más fácil imaginar que es otra persona quien lo está acariciando.
2) Utilización de un gel lubricante
Muchos utilizan la saliva para lubricar el pene; de esta forma las sensaciones de la masturbación se parecen más a las de una penetración. Sin embargo, a veces la saliva no es suficiente. La mejor solución es utilizar un lubricante a base de agua. Además de ser (casi) interminables, proporcionan una sensación diferente, ya que permiten un frotamiento más intenso con toda la palma de la mano directamente sobre el glande (parte muy sensible). El lubricante a base de agua evita que el pene sensible se irrite.
3) Con una almohada para más realismo
De pie o de rodillas con una almohada doblada delante de uno, de tal forma que simule la cavidad vaginal y permita fantasear con el coito. También se puede colocar la almohada a la altura de la ingle, frotando el pene de adelante hacia atrás y hacia arriba. Esta técnica permite aumentar la excitación. Justo antes del orgasmo, puede pasar, si se desea, al método clásico o a una estimulación más directa. Si no, acelerar el movimiento como durante el coito. Gracias a esta técnica se podrá dar un toque más realista a las fantasías.
4) Con un juguete
¿Y por qué no utilizar un juguete sexual para descubrir nuevas sensaciones? Existen varios artilugios divertidos, pensados para ayudar al hombre en sus placeres solitarios.
Los masturbadores o estimuladores de látex cubren todo o parte del pene, permitiendo la estimulación de todo el miembro. Los hay con un vibrador a pilas, normalmente de velocidad variable, que aporta una sensación muy placentera de masaje. El material empleado (látex y derivados) es muy suave, y los progresos tecnológicos han llegado a recrear materiales sorprendentes, muy parecidos a la piel humana. Su forma varía: simples y prácticos, o más "reales" y con forma de vagina. ¿Y las muñecas inflables? ¡Por qué no! Muchos hombres son decididos partidarios de las muñecas. Se deben elegir los modelos de látex y no los de plástico simple, con los que hay que ser mucho más imaginativos. Asimismo, numerosos artilugios "penetrantes" pueden ayudar a estimular el ano, la próstata y el punto G masculino. Pero no todos están dispuestos a realizar estas estimulaciones que, sin embargo, son completamente naturales...
5) Bajo la ducha para prolongar el placer
De pie o sentado, se podrá utilizar el jabón o el champú como lubricantes. Sin embargo, es mejor evitar cualquier irritación; es preferible un lubricante que no dañe la piel. La presión del agua sobre el glande y el pene es una sensación muy voluptuosa. Con esta técnica se estimula todo el cuerpo: se puede comenzar enjabonándose como lo haría tu pareja, luego se puede masajear el ano, el periné, el escroto y los testículos, antes incluso de tocar al pene. Se puede continuar con el método clásico, dado que el pene y el glande no han sido estimulados inmediatamente, puede que se necesite un poco más de tiempo para llegar al orgasmo. Otra ventaja: el "lavado automático", ya no se necesita limpiar el esperma con un pañuelo después de la eyaculación!
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