Técnicas de masturbación para Ella
Dedos de hada
La mayoría de las mujeres acarician, frotan o presionan sus órganos genitales, tanto acostadas como sentadas o de pie. Se puede acostar en la cama, con las piernas abiertas o replegadas, o sentarse, con la espalda apoyada en la cabecera de la cama o en la pared. A algunas les gusta tocar directamente el clítoris, otras prefieren una estimulación indirecta: acariciando el monte de venus o alrededor del clítoris. Se suele utilizar el dedo medio. El clítoris se acaricia de arriba a abajo, de adelante a atrás o, si se es muy sensible, mediante un movimiento circular.
La presión y el ritmo no son los mismos en todas las mujeres. Se comienza lenta y suavemente, luego de manera más rápida e insistente para saber qué es lo que conviene y qué resulta más agradable. Muchas mujeres mantienen el mismo ritmo hasta llegar al orgasmo, otras se detienen justo antes, y esperan un poco antes de comenzar de nuevo. Son muchas las que se acarician introduciendo un dedo o un objeto en la vagina. Introducir el dedo medio puede ser agradable y útil, ya que puede servir como punto de apoyo para que los otros dedos estimulen las zonas erógenas circundantes.
Asimismo, se pueden utilizar las secreciones vaginales para lubricar el clítoris y los labios menores. Si no, lo recomendable utilizar un
lubricante a base de agua. Una estimulación continua y demasiado intensa del clítoris puede resultar dolorosa. Acariciar entonces otra zona. Si la fricción irrita el clítoris, dejar las caricias directas y estimular, en cambio, la vulva. Para estos ejercicios existe una vasta gama de
geles y cremas lubricantes, incluso con sabor, que son formulados a base de agua y contienen Aloe Vera. Estos son el complemento ideal ya que evitan irritaciones de la piel, son bio-estimulantes y producen sensaciones muy placenteras.
El orgasmo
Cuando se siente que se está a punto de alcanzarlo, hay que presionar los talones, uno contra otro, para aumentar la presión en la ingle. También se puede contraer y luego relajar los músculos pélvicos y las nalgas. Gesticulaciones y gemidos acompañan e incluso aceleran el orgasmo de algunas mujeres, mientras que otras prefieren masturbarse en silencio. Como es natural, las fantasías eróticas desempeñan un papel importantísimo: recrear una escena tórrida con una pareja, o si no es suficiente, imaginar qué es lo que te gustaría hacer con alguna otra persona.
Se podrá alcanzar el orgasmo en algunos minutos, aunque también se puede llevar un cuarto de hora, dependiendo del humor, estado físico (fatiga, estrés), y excitación. Cuando se está al borde del orgasmo, contraer los músculos pélvicos y las nalgas. Se puede también hacer los
ejercicios de Kegel, contrayendo rítmicamente el músculo vaginal que impide orinar. Lo mejor es continuar la estimulación durante el orgasmo (así será mucho más intenso) e incluso después, con lo que se podrán tener orgasmos múltiples.
Toda clase de objetos
Acostarse boca abajo, frotándose contra una almohada colocada entre las piernas. Acostada boca arriba, utilizar una sábana o una manta para efectuar un movimiento de vaivén. Algunas se sientan en el suelo y se frotan contra el pie de una silla. Como siempre, lo más importante es la regularidad rítmica. Los
juguetes eróticos, los
Consoladores y otros
Vibradores pueden resultar muy interesantes. Son numerosos los artilugios divertidos diseñados para la mujer (sola o en compañía). Para mayor información, leer nuestro artículo sobre el tema.
Jugando con agua
Enjabonarse el cuerpo y los órganos genitales es una estupenda manera de comenzar, pero no introducir los dedos en la vagina: el jabón podría modificar el PH de la flora vaginal, y se podría producir una candidiosis o una cistitis. Si se quiere acariciar directamente la zona del clítoris, sentarse o ponerse de rodillas y utilizar la extensión de la ducha y la presión del chorro. Si no se consigue llegar al orgasmo, se puede continuar con una estimulación manual. Algunos bidéts expulsan hacia arriba un chorrito de agua. Pensar también en los jacuzzi y las bañeras con "remolinos", que proporcionan sensaciones muy voluptuosas.
Variar los placeres
¿Por qué no intentarlo en lugares menos íntimos, incluso públicos? No, no se trata de jugar a los exhibicionistas, sino simplemente de hacer el juego más excitante. Se puede hacer en el trabajo, en los servicios públicos, en una fiesta o incluso en el avión. Al mirarse en un espejo, se podrá ver las caras que una hace cuando se excita y alcanza el orgasmo.
Estimular también otras partes del cuerpo. Darse un masaje en los pechos o los brazos con un
gel para masajes puede ser un buen inicio. Intensificar el placer acariciando los senos y los pezones cuando se está próximo al orgasmo. Cambiar de posición: masturbarse por detrás (acostada en la cama, con una almohada bajo el vientre). De pie, contra una pared o en cuclillas, y darle rienda suelta a la imaginación.
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